Vi en tus ojos la mirada de mi joven… esa que entre sabanas aprendió a besar… supe que ya no era mío… también supe que nunca fué tuyo… no creas que una lágrima todo lo puede borrar… vi en tu boca los labios de mi joven… pasaste tu mano para recordar… deseaste mi boca impregnada de su ser… ese que nunca lograste encontrar… vi en tus manos la piel de mi joven… con descaro me abrazas… dos toques en el hombro no bastan… tan poco se merece él… ni contigo ni conmigo… ni mirándome al espejo.